Juan el Bautista

La preparación del camino del Mesías. Mirad, si no, cómo el profeta y el Bautista vienen a parar en los mismos pensamientos, aunque se valen de distintas palabras. El profeta había dicho que Juan vendría diciendo: “Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas”. Y Juan, de hecho, una vez que llegó, dijo: “Haced frutos dignos del arrepentimiento”. Lo que vale tanto como: “Preparad el camino del Señor”. ¿Veis cómo, por lo que había dicho el profeta y por lo que él mismo predicó, resultaba evidente que Juan sólo vino para ir delante preparando el camino, pero no para dar la gracia, es decir el perdón de los pecados? No, su misión era preparar de antemano las almas para que recibieran al Dios del universo.

San Juan Crisóstomo.– Homilías sobre el Evangelio de Mateo, 10,3. 

Sino solo el Padre

Nadie sabe el día ni la hora. Al decir esto, puso de manifiesto que vendrá repentinamente y sin que se le espere, y cuando la mayor parte de las gentes estén entregadas a sus placeres. Lo mismo dice Pablo al escribir: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos la ruina” (1 Tes 5,3). Y para expresar lo inesperado, dice: “Como sobreviene el dolor de parto a la mujer en cinta”.

San Juan Crisóstomo.-Homilías sobre el Evangelio de Mateo, 77,2.

Los solados se burlaban también de él

Reproche y malicia. En cuanto a las palabras: “Pero yo soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho del pueblo” (Sal 22,7), son una predicción de lo que realmente le está sucediendo; pues el oprobio nos sigue por doquier a los hombres que creemos en Él. Y se llama desecho del pueblo porque, desechado y deshonrado por el pueblo, sufrió cuanto quisieron hacer con Él… En efecto, los que le miraban crucificado movían la cabeza, torcían los labios y refunfuñando decían sarcásticamente entre sí lo que está escrito en los Recuerdos de los Apóstoles: “Hijo de Dios se decía a sí  mismo, que baje de la cruz y eche a andar: Que le salve Dios”.

San Justino Mártir. Diálogo con Trifón, 101,2-3.

Algunos le hablaban del tempo

Las mansiones del cielo. Algunos mostraban a Cristo los maravillosos trabajos realizados en el Templo y la belleza de sus ofrendas votivas. Esperaban que admirara el espectáculo tanto como lo hacían ellos; pero Él es Dios y el cielo es su trono. No consideró importantes aquellas construcciones terrenas. Nada eran en comparación con las mansiones de arriba. Cambiando el sentido de la conversación, Cristo les advirtió que a pesar de la admiración que sentía por la grandiosidad del Templo, llegaría el tiempo en que éste sería destruido en sus cimientos. El poderío de los romanos lo hizo posible y Jerusalén fue destruida. Israel sufrió todo esto después de la crucifixión del Salvador.

San Cirilo de Alejandría.– Comentario al Evangelio de Lucas, 239.

La resurrección de los muertos

El concepto judíos de la resurrección. Los saduceos formaban una secta, dentro del judaísmo, que no creía en la resurrección. Los judíos, fluctuando y dudando, no podían dar respuesta a los saduceos que les proponían tal cuestión, porque pensaban que la carne y la sangre podían poseer el reino de Dios, es decir, que la corrupción podía poseer la incorrupción. Llegó la Verdad, y los saduceos, engañados y engañadores, interrogaban al Señor proponiéndole la misma cuestión. El Señor, que sabía lo que decía y deseaba que nosotros creyéramos lo que desconocíamos, responde, con la autoridad de su majestad, lo que hemos de creer. El Apóstol lo expuso en la medida en que le fue concedido, nosotros hemos de entenderlo en cuanto nos sea posible.

San Agustín.– Sermón 362, 18.


La Comunidad del Monasterio Cisterciense de Oseira pone en conocimiento de tod@s los horarios de las celebraciones religiosas de la Solemnidad de todos los Santos y Fieles difuntos:
Martes 1-11-22
11:30 – Solemnidad de todos los Santos.
16:30 – Rosario en el cementerio ( Si el tiempo lo permite ) y a continuación Misa en la Iglesia.
Miércoles 02-11-22
Conmemoración de todos los Fieles Difuntos
Misa 6:00 horas
Misa 7:45 horas
Misa 11:30 horas ( con procesión al cementerio )

Había un hombre llamado Zaqueo

LA SITUACIÓN DE ZAQUEO. Zaqueo era jefe de publicanos, un hombre extremadamente avariento cuyo objetivo era la ganancia. Esta era, en efecto, la práctica de los publicanos, la cual fue calificada por Pablo de “idolatría”, posiblemente por ser característica de quienes no conocen a Dios. Por ello es muy verosímil que a quienes se revestían de publicanos libre y desvergonzadamente, el Señor los uniera a las prostitutas, diciendo a los maestros judíos: “Las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de Dios”. Pero Zaqueo no se quedó entre ellos, sino que mereció la clemencia de Cristo. Su persona, en efecto, llama a que se aproximen a Dios aquellos que están lejos y alumbra a quienes viven en tinieblas.

San Cirilo de Alejandría.– Comentario al Evangelio de Lucas, 19,2.

Dos hombres subieron al templo a orar

El publicano recibe la absolución. Allí dice que el publicano “quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo”. Se le ve Absteniéndose de todo discurso pomposo. Parece desprovisto del derecho a hablar y derrotado por el desprecio de su conciencia. Temía que Dios lo viese, ya que no había guardado sus leyes y llevado una vida impura y libertina. También podéis ver que se acusa de su propia depravación con gestos externos. El insensato fariseo se quedó de pie, a sus anchas, levantando los ojos sin reparos, presentándose como testigo de sí mismo y lleno de orgullo. El otro siente vergüenza por su conducta. Tiene miedo de su juez. Se golpea el pecho. Confiesa sus pecados. Muestra su enfermedad como al médico, y reza para que sea compasivo. ¿Cuál es el resultado?  Escuchemos lo que el juez dice: “Este bajó justificado a su casa, y aquél no”.

San Cirilo de Alejandría.– Comentario al Evangelio de Lucas, 120.

Una parábola sobre la necesidad de orar siempre

Quienes oran con perseverancia tienen un intercesor ante el Padre. El Hijo de Dios ora por los que oran y suplica por los que suplican; pero no intercederá por quienes asiduamente no ruegan a través de Él, ni defenderá como cosa propia delante de Dios a los que no pongan en práctica su enseñanza de que es necesario orar siempre sin desfallecer. Pues según nos refiere san Lucas, “les proponía una parábola para mostrar que es preciso orar en todo momento y no desfallecer. Había en una ciudad un juez, etc… Y de los que confían en las veracísimas palabras de Cristo ¿quién no arderá en deseos de orar sin desmayo, ante la invitación: “Pedid y se os dará, pues todo el que pide recibe?”.

Orígenes.- Sobre la oración, 10,2.

Le salieron al paso diez leprosos

La gratitud del samaritano. Y los nueve leprosos, judíos ellos, cayeron en un olvido ingrato y no volvieron para dar gloria a Dios, con lo cual se muestra la dureza de corazón de Israel y su total olvido. En cambio, el extranjero, es decir el samaritano (se trataba de una raza extranjera llegada de Samaría, pues por algo dice lo de “entre Samaría y Galilea”), dio media vuelta dando gloria a Dios con grandes voces. Se demuestra, por lo tanto, que los samaritanos eran buenos y los judíos, en cambio, unos desagradecidos por mucho que salieran beneficiados.

San Cirilo de Alejandría.- Comentario al Evangelio de Lucas, 17,14.