Un mandamiento nuevo

El amor da cumplimiento a la Ley. El que antes había prohibido el homicidio, ahora prohíbe la simple ira; el que antes había prohibido el adulterio, ahora prohíbe el deseo ilegítimo; el que antes prohibía el robo, ahora declara dichoso a quien ayuda a los necesitados con su propio trabajo; el que antes había prescrito el odio a los enemigos, ahora ordena el amor a los enemigos.

Constituciones apostólicas 6,23.

Si hay ovejas buenas, hay también pastores buenos

Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen. Aquí encuentro a todos los pastores en uno solo. No faltan los buenos pastores, pero se hallan en uno solo. Los que están divididos son muchos. Aquí se anuncia uno solo porque se recomienda la unidad. Quizá digas que ahora no se habla de pastores, sino de un solo pastor, porque no encuentra el Señor a quien confiar sus ovejas. Entonces las confió porque encontró a Pedro. Al contrario, en el mismo Pedro nos recomendó la unidad. Eran muchos los apóstoles y a uno sólo se dice: Apacienta mis ovejas (Jn 21,16). ¡Lejos de nosotros afirmar que faltan ahora buenos pastores; lejos de nosotros el que falten, lejos de su misericordia el que no los haga nacer y otorgue! En efecto, si hay ovejas buenas, hay también pastores buenos, pues de las buenas ovejas salen buenos pastores. Pero todos los buenos pastores están en uno, son una sola cosa. Apacientan ellos: es Cristo quien apacienta. Los amigos del esposo no dicen que es su voz propia, sino que gozan de la voz del esposo.

San Agustín.- Sermón, 46,30.

¡Es el Señor!

Los discípulos sabían que Él era Dios y hombre. Después de la resurrección de Jesús se encontraban junto a la orilla, mientras los discípulos estaban en la barca; cuando los demás no le reconocían, el discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: “Es el Señor”. El primero que reconoció al cuerpo virginal fue la virginidad. Jesús era el mismo que antes, pero no le reconocieron todos. E inmediatamente el evangelista añade que nadie se atrevió a preguntarle ¿tú quién eres? Sabían que era el Señor. Nadie se atrevía porque era Dios. Comieron con Él, porque veían que era un hombre y que tenía carne, no porque fuera una persona como Dios y otra como hombre, sino porque al ser uno y el mismo Hijo de Dios lo reconocían como hombre y lo adoraban como Dios.

San Jerónimo.- Contra Juan de Jerusalén, 35.

Quería creer con los dedos

Escuchasteis cómo el Señor alaba a los que creen sin haber visto por encima de los que creen porque han visto y hasta han podido tocar. Cuando el Señor se apareció a sus discípulos, el apóstol Tomás estaba ausente; habiéndole dicho ellos que Cristo había resucitado, les contestó: Si no meto mi mano en su costado, no creeré (Jn 20,25). ¿Qué hubiese pasado si el Señor hubiese resucitado sin las cicatrices? ¿O es que no podía haber resucitado su carne sin que quedaran en ella rastro de las heridas? Lo podía; pero si no hubiese conservado las cicatrices en su cuerpo, no hubiera sanado las heridas de nuestro corazón. Al tocarle lo reconoció. Le parecía poco el ver con los ojos; quería creer con los dedos. «Ven -le dijo-; mete aquí tus dedos, no suprimí toda huella, sino que dejé algo para que creyeras; mira también mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente» (ib., 27). Tan pronto como le manifestó aquello sobre lo que aún le quedaba duda, exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!» (ib., 28). Tocaba la carne y proclamaba la divinidad.

San Agustín.- Sermón 145 A

Jesús no está en la tumba porque es la vida. Llegan las mujeres al sepulcro y no encuentran el cuerpo de Cristo. Había resucitado, en efecto, y ellas quedan completamente atónitas. ¿Qué ocurre entonces? Por su amor a Cristo y por su celo fueron consideradas dignas de ver a los santos ángeles, los cuales se convirtieron para ellas en evangelistas y mensajeros de la resurrección, diciendo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, sino que ha resucitado”. Y es que el Verbo de Dios vive para siempre y por su propia naturaleza es vida. Cuando Él se vació de su condición de Dios y se hizo semejante a nosotros, probó la muerte, pero esto significaba la muerte de la muerte. Ha resucitado, por lo tanto, de entre los muertos: un camino de ascenso hacia la incorrupción que realizó no para sí mismo sino más bien para nosotros ¡Y que nadie busque entre los muertos al que vive eternamente! No está aquí, es decir: en la muerte y en el sepulcro. ¿Dónde, pues? En el cielo, evidentemente, en la gloria que a Dios corresponde.

San Cirilo de Alejandría.– Comentario al evangelio de Lucas, 24,4.

Este próximo Viernes 15 de Abril de 2022 a las 10:45 horas celebraremos el Via Crucis y a las 17:00 horas la Celebración de la Pasión del Señor.

Por este motivo, los horarios de visitas guiadas al Monasterio durante dicho Viernes Santo serán los siguientes:

Mañana

12:45 horas

Tarde
15:30

18:30

Agradecemos a todas las personas que se acerquen al Monasterio tengan en cuenta esta información.

El próximo Jueves 14 de Abril de 2022 a las 18:00 horas celebraremos la Misa Vespertina de la Cena del Señor, en la iglesia parroquial de Santa María la Real de Oseira.

Por este motivo, los horarios de visitas guiadas al Monasterio durante dicho Jueves Santo serán los siguientes:


Mañana
12:45 horas

Tarde

15:30 horas

17:00 horas

19:15 horas

Agradecemos a todas las personas que se acerquen al Monasterio tengan en cuenta esta información.

Interrogatorio de Jesús ante Pilato

Pilato declara inocente a Jesús. No le tenían ningún respeto a la Ley. Se inventaron numerosos cargos, alegando contra Cristo unas acusaciones que ni eran verdaderas ni podían probarse. Se dejaron arrastrar por una imprudencia incontrolable que se encaminaba únicamente hacia lo que les agradaba; no examinaron el asunto y se convirtieron en mucho más culpables de maldad que un idólatra, exculpando así a Jesús de toda maldad. Pilato dijo abiertamente, no una sino tres veces: “Yo no encuentro ningún crimen en este hombre”.

San Cirilo de Alejandría.- Comentario al evangelio de Lucas, 151.

Sólo quedaron dos allí: la miserable y la Misericordia

Considerad ahora cómo pusieron a prueba su mansedumbre los enemigos del Señor. Los escribas y fariseos le presentan una mujer sorprendida en adulterio, la colocan en el medio y le dicen: Maestro, esta mujer acaba de ser sorprendida en adulterio. Moisés, en su ley, nos manda apedrear esta clase de mujeres; tú ¿qué dices? Palabras que decían tentándole con el fin de poderle acusar (Jn 8,3-6). Mas ¿de qué podían acusarle? ¿Le habían sorprendido a él en algún crimen o se ponía de algún modo aquella mujer en relación con él? ¿Qué significan pues, las palabras: Tentándole para tener de qué acusarle? Aquí se ve, hermanos, cómo descuella la admirable mansedumbre del Señor. Se dieron cuenta de que era dulce y manso en extremo… Él nos trajo la verdad como maestro, la mansedumbre como libertador y la justicia como juez. Por eso el profeta predijo que reinaría en el Espíritu Santo (Is 11). Cuando hablaba se reconocía la verdad; cuando no reaccionaba a los ataques de los enemigos, se elogiaba su mansedumbre.

San Agustín.- Comentarios sobre el evangelio de San Juan 33,4-6.

Un hombre tenía dos hijos

Por qué el hijo menor mereció perder los privilegios de hijo. Y “Él dividió entre ellos, dice, su patrimonio”. Cuanto es de generoso el padre, así es de impaciente el heredero, que se cansa del padre en vida; y, no pudiendo sustraerle el tiempo, trata de apoderarse del patrimonio. Este heredero ni siquiera ha sido digno de poseer el privilegio de hijo, por el hecho de que no ha querido poseer, junto a su padre, aquellos bienes que eran propios del padre.

Pero indaguemos qué es lo que induce al hijo a esa temeridad, qué atrevimiento le empuja a una petición tan importante. ¿Qué es? El hecho de saber, evidentemente, que el Padre celestial no pude estar limitado por ningún confín, ni por ningún tiempo, ni ser aniquilado por ningún poder de la muerte. Por esto, el hijo desea disfrutar de la generosidad del padre mientras éste vive, sin esperar a su muerte para enriquecerse con sus bienes. Finalmente la generosidad inmediata del progenitor demostró que no había ningún agravio es esta petición.

San Pedro Crisólogo.- Sermón 1,1.