El matrimonio es obra de Dios

Excluido todo significado místico, el hecho de que el Señor, invitado, haya asistido a la boda, quiso confirmar que él es el autor del matrimonio…Ni siquiera las que han consagrado a Dios su virginidad, aunque gocen de un grado superior de honor y santidad en la Iglesia, carecen de bodas, puesto que también ellas participan con toda la Iglesia de aquellas en la que el esposo es Cristo. Por tanto, el Señor aceptó la invitación de asistir a la boda para consolidar la castidad conyugal y manifestar el misterio del matrimonio. El esposo de las bodas de Caná al que se dijo: Has conservado el buen vino hasta ahora representaba la persona del Señor. Cristo, de hecho, había conservado hasta aquel momento el buen vino, es decir, su evangelio.

San Agustín.- Comentario sobre el evangelio de San Juan 9,2

Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego

Por qué Jesús bautiza con el Espíritu Santo. Nuevamente ofrece otro argumento, diciendo: “En verdad, yo os bautizo en agua, pero Él os bautizará en el Espíritu Santo”. Este es el mayor argumento para convencer y probar que Jesús es Dios y Señor. En efecto, es propio de la sustancia única que se encuentra por encima de todas las cosas el poder infundir el Espíritu Santo en los hombres y hacer participar de la naturaleza divina a los que se acercan a ella. Ahora bien esto se encuentra en Cristo no como algo que ha recibido o se le ha comunicado, sino como algo propio que pertenece a su misma sustancia. Realmente bautiza en el Espíritu Santo.

San Cirilo de Alejandría. Comentario al Evangelio de Lucas, 3,10.

Herodes y Cristo. ¿Qué sucede cuando en tiempos de un rey nefando Dios desciende a la tierra, la divinidad se mezcla con la carne y se realiza un comercio celeste con un cuerpo terreno? ¿Qué sucede? ¿Y cómo el que no es verdadero rey va a expulsar a un tirano, vindicar una patria, instaurar un reino y devolver la libertad? Herodes, apóstata de entre los judíos, se había apoderado de un reino, quitó la libertad, profanó los lugares santos, tergiversó el orden establecido y abolió tanto la disciplina como el culto. Con razón las personas santas acudieron a la ayuda divina, pues faltaba la humana, y Dios mismo se hizo presente, para quien el hombre estaba ausente. De la misma manera volverá Cristo para aniquilar al Anticristo, para liberar al mundo y de volverle a la patria del paraíso, para perpetuar la libertad del mundo y para quitar toda servidumbre mundana.

San Pedro Crisólogo.- Sermones, 156, 5.

María se levantó y marchó deprisa

La humildad de María.- Por eso entra en casa de Zacarías y saluda a Isabel, de quien sabía que iba a dar a luz al siervo y precursor del Salvador; no porque dudara del oráculo que había recibido, sino para congratularse por el don que, como sabía, se le había concedido a su consierva; no para probar la palabra del ángel con el testimonio de una mujer, sino para que la joven virgen diligente se entregara a cuidar a la mujer entrada en años.

San Beda el Venerable.- Homilías sobre los Evangelios, 1,4.

Predicando un bautismo de penitencia

Prepararse para recibir a Cristo. Juan, siendo escogido para el papel de apóstol, fue también el último de los santos profetas. Por esto, no habiendo venido todavía el Señor, dice: “Preparad el camino del Señor”, esto es, disponeos para la recepción de cuanto Cristo quiere ordenar. Retirad vuestros corazones de la sombra de la ley, olvidad los extravíos… ¿Qué quiere decir “enderezad sus sendas”? Toda senda que lleva al bien es recta, fácil y suave, pero la otra que es retorcida lleva a los que la transitan a la maldad.

San Cirilo de Alejandría.- Comentario al Evangelio de San Lucas, 3,4.

Verán al Hijo del Hombre que viene sobre una nube

Vigilar y preparar la venida del Hijo del Hombre. En los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, las ovejas se convertirán en lobos y el amor se cambiará en odio. Pues al crecer la maldad, se odiarán unos a otros, se perseguirán, se traicionarán y, entonces, aparecerá el seductor del mundo como hijo de Dios, hará signos y prodigios espantosos, la tierra será entregada a sus manos y obrará la impiedad que jamás existió desde el inicio del tiempo. Entonces los hombres vendrán al fuego de la prueba y muchos se escandalizarán y perecerán, pero los que hayan permanecido en su fe se salvarán por el mismo anatema. Y entonces aparecerán los signos de la verdad. En primer lugar, el signo de la extensión del cielo; luego el signo del sonido de la trompeta; y en tercer lugar, la resurrección de los muertos. No de todos sino como fue dicho: “Vendrá el Señor y todos los santos con él”. Entonces el mundo verá venir al Señor sobre las nubes del cielo.

Didaché, 16, 3-8.

Solemnidad de Cristo Rey del universo

Reino que está en este mundo, sin ser del mundoEscuchad, pues, judíos y gentiles, pueblo de la circuncisión y pueblo del prepucio; oíd todos los reinos de la tierra: «No estorbo vuestro dominio terreno sobre este mundo, pues mi reino no es de este mundo». No sucumbáis a vanos temores, como fueron los de Herodes el Grande ante la noticia del nacimiento de Cristo, dando muerte a tantos niños para eliminarlo, acuciada su crueldad más por el temor que por la ira (Mt 2,3.16). Mi reino -dice- no es de este mundo. ¿Queréis más? Venid al reino que no es de este mundo: venid llenos de fe y no le persigáis llenos de temor. De Dios Padre se dice en una profecía: Yo he sido constituido rey por él sobre Sión su monte santo (Sal 2,6). Pero esa Sión y ese monte santo no son de este mundo.

San Agustín.- Comentarios sobre el evangelio de San Juan 115,2

La luna no dará su resplandor

La aglomeración de persecuciones. Así como la luna, en sus fases mensuales, desaparece cuando la tierra se interpone entre ella y el sol, así también la santa Iglesia, cuando los vicios de la carne son un obstáculo para que llegue a ella la luz espiritual, no está capacitada para recibir el fulgor de la luz divina que brota de los rayos de Cristo… También caerán las estrellas, es decir, aquellos hombres que son como astros en este mundo y que están en posesión de la palabra de la vida.

San Ambrosio.- Tratado sobre el Evangelio de Lucas, 10,37.

Sentado Jesús frente al gazofilacio

Manos vacías. El Señor os mira; os mira, dijo Jesús, cuando os acercáis al gazofilacio y pensáis que debéis dar una limosna a los necesitados, como recompensa por vuestras buenas obras. ¡Qué gran cosa, por tanto, que ofrezcas tus monedas y adquieras el cuerpo de Cristo! Así pues, no te presentes con las manos vacías en la presencia del Señor tu Dios: vacías de misericordia, vacías de fe, vacías de castidad. En efecto, el Señor Jesús no acostumbra a mirar y alabar las cosas vacías, sino las que son ricas en virtudes.

San Ambrosio.- Sobre las viudas, 5,32.