Fray Plácido González Cacheiro, natural de Cartelle (Ourense) ha fallecido en el día de hoy, en el Monasterio de Oseira.

El Padre Plácido fue Abad del Monasterio entre 1975 y 1987 y entre 1988 y 2000. Fue el primer Abad de la restauración.

El funeral por su eterno descanso será el próximo miércoles, 13 de octubre a las 11 horas.

Rogamos una oración por su eterno descanso.

Descanse en Paz .

¿Qué debo hacer para conseguir la vida eterna?

La falsa premisa de una cuestión.- El joven se había hecho orgulloso por la observancia de la ley, desconocía el fin de la ley que es Cristo y se creía justificado por las obras, y sin entender que Jesús había venido a las ovejas perdidas de la casa de Israel, y que era imposible a la ley salvar a los creyentes mediante la fe en la justificación, pregunta al Señor de la ley y Dios unigénito como a un maestro de los preceptos comunes y consignados en la ley. El Señor rechazó esta impía profesión de la fe en él, porque se le preguntaba sólo como maestro de la ley, y respondió: “¿Por qué me llamas bueno?”. Y para dar a entender en que sentido debía ser considerado y confesado buenos, añadió: “Nadie es bueno más que el único Dios”, y así no rechazó el nombre de “bueno” si se le atribuía como a Dios.

San Hilario de Poitiers,- Sobre la Trinidad, 9, 16.

Por la dureza de vuestro corazón os escribió este precepto

El pecado de adulterio. Aunque las mujeres se unan a los hombres y los hombres a las mujeres con el fin de procrear hijos, no es lícito abandonar a la consorte estéril para unirse a otra fecunda. Si alguno hiciese esto, sería reo de adulterio, no ante la ley de este mundo, donde mediante el repudio, está permitido realizar otro matrimonio con otro cónyuge –según el Señor, el Santo Moisés se lo permitió a los israelitas “por la dureza de su corazón”-, pero sí lo es para la ley del Evangelio. Lo mismo sucede con la mujer que se casa con otro.

San Agustín.-El matrimonio cristiano, 1, 10, 11.

No se lo prohibáis

Fomentar las buenas obras hechas por Cristo. No debe extrañarnos que se obren prodigios mediante algunos sujetos que no pertenecen a su templo o no pertenecen todavía, es decir, mediante aquellos en los que no habita o todavía no habita. Recuerda a aquel sujeto que en nombre de Cristo expulsaba los demonios, aunque no seguía a Cristo. Cristo le permitió que continuara, porque así recomendaba su nombre, que era útil a muchos. El centurión Cornelio, antes de ser agregado a ese templo por la regeneración, vio que le enviaban un ángel y le oyó decir que habían sido escuchadas sus oraciones y aceptadas sus limosnas.

San Agustín,- Carta a Dárdano, 187, 12, 36.

Ellos no entendían sus palabras

Sobre el no entender. Mirad, cómo aun después de reprendido Pedro, aun después que Moisés y Elías habían hablado sobre ella y la habían calificado de “gloria”, a despecho de la voz del Padre, emitida desde la nube, y de tantos milagros y de la resurrección inmediata (pues no les dijo que había de durar mucho tiempo en la muerte, sino que al tercer día resucitaría), a despecho de todo esto, no pudieron soportar el nuevo anuncio de la pasión, sino que se entristecieron, y no de cualquier manera, sino profundamente. Tristeza que procedía de ignorar la fuerza de las palabras del Señor.

San Juan Crisóstomo.- Homilías sobre el Evangelio de Mateo, 58,1.

Tú eres el Cristo

Por qué los creyentes se llaman cristianos.- Mesías significa lo mismo que Cristo; se dice Mesías en hebreo, Cristo en griego y Ungido en latín. Por ello en griego se habla de crisma, mientras que en latín se dice unción. El Señor es llamado Cristo, es decir, el Ungido, porque, como dice Pedro: “Dios lo ha ungido del Espíritu Santo y de poder”. También el salmista canta en su alabanza: “Dios, tu Dios, te ha ungido con el óleo de la alegría delante de tus compañeros” (Sal 45,7). Nos llama a nosotros sus compañeros porque en el bautismo también hemos sido ungidos con el crisma visible para recibir la gracia del Espíritu Santo, y se nos ha impuesto en nombre de cristianos en virtud del nombre de Cristo.

San Beda el Venerable.- Homilías sobre los Evangelios, 1,16.

Recordamos!

El pase de mañana sábado, a las 12:00 horas está completo! Y los demás pases del día están próximos a completarse. Rogamos contactar antes para reservar.

Los horarios de los pases de turismo son de lunes a sábado por la mañana 10:30 y 12:00, por la tarde 15:30, 17:00 y 18:30 horas. Los domingos por la mañana 12:45 y por la tarde 15:30. 17:00 y 18:30 horas.

Recomendamos reserva previa (988282004). que aunque no es obligatoria e recomendable para garantizar la visita (Las plazas son limitadas por la situación sanitaria actual)

Y todo ello, por la gran afluencia en fin de semana, por lo que queremos recibir a todos y poder organizarlo de la mejor manera posible.


#oseira #dondeelsilenciohabla

Ábrete

El misterio de la apertura.- Así pues, ¿Qué hicimos el sábado? La “apertura”: Las ceremonias de la “apertura” se celebran cuando el sacerdote te toca los oídos y la nariz. ¿Qué significan? En el santo Evangelio se narra que nuestro Señor Jesucristo, cuando le fue presentado un sordomudo, le tocó los oídos y la boca: los oídos porque era sordo, y la boca porque era mudo, y dijo: “Effetha”. Palabra hebrea que quiere decir: “Ábrete”. El sacerdote, por tanto, te toca los oídos para que se te abran a la explicación y sermón del sacerdote.

San Ambrosio.- Los misterios cristianos 1,2.

Abandonando el mandamiento de Dios, retenéis la tradición de los hombres

La mezcla del agua con el vino. La tradición de los ancianos judíos, que ellos pretendían observar por Ley, era contraria a la Ley dada por Moisés. Por eso dice también Isaías: “Tus taberneros echa agua al vino”. Indica que los ancianos mezclaban el mandato sobrio de Dios con tradición de agua; esto es, emprendían una ley adulterina y contraria a la Ley. Lo mismo dijo el Señor al preguntarles: “¿Por qué faltáis al precepto de Dios por medio de vuestra tradición?”. No contentos con hacer inútil la Ley de Dios, mediante su prevaricación al mezclar el vino con agua, instituyeron por el contrario la propia ley que aun ahora se llama farisaica. En ella eliminan unas cosas, agregan otras, interpretan otras a su manera; de ella se sirven especialmente sus maestros.

San Ireneo de Lyón.- Contra las herejías 4,12, 1-2.